¿A qué nos referimos al hablar de competencias digitales?

Como decíamos en un post anterior al hablar de competencias, una competencia consta de “una serie de conocimientos, habilidades, actitudes y aptitudes (incluyendo valores) que permitan desempeñar tareas no solo en un contexto dado, sino que pueden ser portables a otros contextos, ya sean similares o no. Las competencias han de dotar a los titulados superiores de capacidades y herramientas, que les permitan enfrentar  demandas complejas y otras nuevas” encaminadas a tener un “papel transformador en el entorno”. (Escrich Gallardo, 2015)

En ese sentido, como ya apuntábamos, la Recomendación del Parlamento Europeo y del Consejo para la creación del Marco Europeo de Cualificaciones para el aprendizaje permanente define competencia como: demostrada capacidad para utilizar conocimientos, destrezas y habilidades personales, sociales y metodológicas, en situaciones de trabajo o estudio y en el desarrollo profesional y personal. Finalmente, en el Marco Europeo de Cualificaciones, la competencia se describe en términos de responsabilidad y autonomía y establece ocho competencias clave:

  • comunicación en la lengua materna;
  • comunicación en lenguas extranjeras;
  • competencia matemática y competencias básicas en ciencia y tecnología;
  • competencia digital;
  • aprender a aprender;
  • competencias sociales y cívicas;
  • sentido de la iniciativa y espíritu de empresa, y
  • conciencia y expresión culturales

Competencias digitales

En este contexto, como puede verse, irrumpen las competencias digitales, materia principal del proyecto Smart Digital Skills, que nos ocupa. Podemos definir las competencias digitales como el conjunto de conocimientos, capacidades y actitudes que permiten utilizar las tecnologías digitales de manera creativa, colaborativa y crítica. Por lo tanto, la competencia digital entraña, primero, el uso seguro y crítico de las tecnologías de la sociedad de la información (TSI) para el trabajo, el ocio y la comunicación (Seguridad). Al mismo tiempo, se sustenta en las competencias básicas en materia de TIC: el uso de ordenadores para obtener, evaluar, almacenar, producir, presentar e intercambiar información, y comunicarse y participar en redes de colaboración a través de Internet. (Comisión Europea, 2007)

En esta línea, la Comisión Europea ha desarrollado en los últimos años el Marco Europeo de Competencias Digitales para Ciudadanos (DigComp) centrado en concretar conocimientos, actitudes y habilidades propias de la misma, que ya estaban apuntadas en 2007. DigComp define 21 competencias digitales, agrupadas en cinco áreas clave y a su vez describe qué requisitos se ha de cumplir en cada una de ellas para ser “competente digital”. Las áreas clave son:

  • Conocimientos digitales, “Alfabetización” digital (datos e información)
  • Comunicación y colaboración
  • Creación de contenidos digitales
  • Seguridad
  • Resolución de problemas

Se trata, en definitiva, de una guía de requerimientos de aprendizaje, lo que significa que no solo puede ser utilizada a nivel individual, para saber el nivel de competencias digitales de cada uno, sino que también puede utilizarse como un recurso de mejora de competencias en el sector educativo o incluso a la hora de seleccionar nuevos empleados o mejorar las capacidades de los existentes.

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